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Orientaciones didácticas.
Esta aportación que os presento a todos los que la queráis compartir está íntimamente ligada a la propuesta anterior sobre criterios generales para la adapación de actividades y juegos en educación física con grupos en los que se integran alumnos con necesidades específicas. Espero que os sirvan y no olvidéis en ningún momento que compartir crea valor o lo que es lo mismo, espero vuestros comentarios, aportaciones y cuantas consideraciones estiméis convenientes.
Bajo este epígrafe se esconde una propuesta que he realizado a petición de un colega de profesión y amigo de León sobre propuestas didácticas a desarrollar en el émbito de la actividad física y deportiva con alumnos con discapacidad. Son propuestas seleccionadas de entre otras muchas y que he podido ir descubriendo a lo largo de mi experiencia profesional.
Esta aportación que os presento a todos los que la queráis compartir está íntimamente ligada a la propuesta anterior sobre criterios generales para la adapación de actividades y juegos en educación física con grupos en los que se integran alumnos con necesidades específicas. Espero que os sirvan y no olvidéis en ningún momento que compartir crea valor o lo que es lo mismo, espero vuestros comentarios, aportaciones y cuantas consideraciones estiméis convenientes.
Propuestas para la adaptación.
Propuestas para la adaptación es una presentación que intenta recoger muchas de las ideas que he ido recogiendo y desarrollando a lo largo de muchos años y que creo pueden aportar algo a quienes lo consideren oportuno. Están relacionadas con la presentación sobre orientaciones didácticas y que las he separado simplemente por razones de peso y espacio en la red. Adaptar una actividad, un objeto o un instrumento es una de las intervenciones más apasionantes en el ámbito de la discapacidad porque te permite enfrentarte a un doble reto: por un lado conocer al milímetro las verdaderas necesidades que la justifican y por otro desarrollar toda tu imaginación humana y profesional para dar respuesta adecuada y completa a tales necesidades.
Propuestas para la adaptación es una presentación que intenta recoger muchas de las ideas que he ido recogiendo y desarrollando a lo largo de muchos años y que creo pueden aportar algo a quienes lo consideren oportuno. Están relacionadas con la presentación sobre orientaciones didácticas y que las he separado simplemente por razones de peso y espacio en la red. Adaptar una actividad, un objeto o un instrumento es una de las intervenciones más apasionantes en el ámbito de la discapacidad porque te permite enfrentarte a un doble reto: por un lado conocer al milímetro las verdaderas necesidades que la justifican y por otro desarrollar toda tu imaginación humana y profesional para dar respuesta adecuada y completa a tales necesidades.
Tantos años de experimentación con personas con discapacidad me han permitido descubrir que son las que más saben sobre adaptación; éllas más que nadie entienden de necesidades, de las sensaciones y sentimientos que te llevan a darle la vuelta una y mil veces a las cosas hasta que encuentran la forma deseada.
Verdaderos creativos y artistas que a base de imaginación e intuición son capaces de descubrir que las cosas pueden funcionar de otra manera nunca imaginada, servir para otros usos casi inverosómiles, responder, en fin, a mil funciones para las que no habían sido creadas o diseñadas.
Para todos ellos y ellas, alumnos, amigos y conocidos que viven la discapacidad como verdaderos artesanos de la vida, va esta pequeña y modesta aportación que no es más que una torpe manera de explicar todo lo que me han enseñado.
Para todos ellos y ellas, alumnos, amigos y conocidos que viven la discapacidad como verdaderos artesanos de la vida, va esta pequeña y modesta aportación que no es más que una torpe manera de explicar todo lo que me han enseñado.
Pautas para la comunicación.
Las relaciones personales y las formas de comunicarnos son puntos clave en toda relación humana y, por tanto, en el ámbito de la actividad física y el deporte. De ambas dependen en gran medida el éxito de nuestras intervenciones. Tan importante es lo que se comunica como la forma en que se hace.
Es necesario que incrementemos nuestra capacidad para la comunicación, que seamos capaces de transmitir energía, motivación, ganas de hacer, esforzarnos para superarnos cada día un poco más. Es necesario utilizar de forma inteligente la mirada, los gestos, la postura, la proximidad, el contacto físico; el volumen de la voz, el ritmo, el color y la variedad son elementos potentes de la forma de comunicar que nos pueden ayudar a lograr nuestros fines.
Saber seleccionar las técnicas de comunicación verbal y gestual más adecuadas al contexto de intervención y a la propia actividad es una de las premisas sobre las que asentar una comunicación fluida, sencilla, comprensible y válida para todos, sean cuales sean las características y necesidades de las personas con las que uno se comunica. Sin la comunicación es muy difícil disfrutar de la belleza de la interacción humana.
Categorización de las situaciones de discapacidad.
Lo que quiero compartir con todos vosotros es una conversación acerca de la categorización de las situaciones de discapacidad. Este nuevo concepto de “situaciones de discapacidad” creo que es el que más se acerca a la realidad que vivimos. Me explico. Hemos vivido muchos años, seguro que demasiados, enfocando la discapacidad desde el punto de vista de la patología, de la “anormalidad”, de las dificultades y pretendida menor capacidad de las personas que “padecían” algún tipo de minusvalía. Hoy afortunadamente el punto de vista exclusivamente clínico, médico, rehabilitador, psicológico, ha quedado trasnochado, superado por la propia realidad de los hechos y, sobre todo, de las PERSONAS.
Cualquiera de los que hemos tenido la ocasión de compartir espacios y tiempos, cuando no sensaciones y emociones, con personas con discapacidad nos hemos dado cuenta enseguida de que la realidad supera con mucho la ficción, lo escrito por los eruditos de oficio, cuando no de pacotilla, que se han ocupado y preocupado más por su historial que por avanzar de verdad en la plena participación social de las personas que más necesitan algún tipo de ayuda o apoyo. Pero sólo eso ayuda y apoyo, porque tienen suficientes capacidades y habilidades como para encarar su vida de la forma que más les apetece.
Pero además, te das cuenta enseguida que todos somos susceptibles de precisar ayuda en algún momento de la vida ya sea por una enfermedad, lesión, accidente o simplemente por envejecimiento. Esta idea es la que más deberíamos desarrollar y tener en cuenta. ¿Quién no ha vivido momentos de menor capacidad para desplazarse, relacionarse, comunicarse, auto cuidarse? Y en todos esos momentos ¿hemos dejado de ser nosotros mismos?; ¿quizás pasamos a ser ciudadanos de segunda o tercera división?
La perspectiva personas en situación de discapacidad me agrada porque, además, pone el foco en la persona, en sus características, necesidades y expectativas, es decir, en lo mismo que todos los demás ciudadanos. Tenemos que ser capaces de organizarnos socialmente de manera que todos los socios, sean cuales sean sus necesidades, tengan las mismas oportunidades para desarrollarse en la vida de acuerdo con sus ideas, expectativas y retos.
Vistas así las cosas podemos establecer una especie de categorización de las situaciones de discapacidad que, lógicamente, van desde las situaciones de menor grado de autonomía personal a las de mayor grado. Unas personas necesitan más apoyos para poder desplazarse o comunicarse y otras, en cambio, una menor ayuda para comprender una información o, simplemente, percibir el entorno.
Este planteamiento de categorización de las situaciones de discapacidad es muy necesario cuando se pretende organizar recursos y actividades pues nos dan la medida de la previsión y provisión de todos lo necesario para que la cosa funcione de acuerdo con los objetivos y planteamientos previstos. Categorizamos para concretar y precisar las necesidades planteadas, nunca para jerarquizar personas o niveles de valía; se categorizan situaciones, necesidades, apoyos, nunca las personas: de eso ya se encargan algunos iluminados.
Lo que quiero compartir con todos vosotros es una conversación acerca de la categorización de las situaciones de discapacidad. Este nuevo concepto de “situaciones de discapacidad” creo que es el que más se acerca a la realidad que vivimos. Me explico. Hemos vivido muchos años, seguro que demasiados, enfocando la discapacidad desde el punto de vista de la patología, de la “anormalidad”, de las dificultades y pretendida menor capacidad de las personas que “padecían” algún tipo de minusvalía. Hoy afortunadamente el punto de vista exclusivamente clínico, médico, rehabilitador, psicológico, ha quedado trasnochado, superado por la propia realidad de los hechos y, sobre todo, de las PERSONAS.
Cualquiera de los que hemos tenido la ocasión de compartir espacios y tiempos, cuando no sensaciones y emociones, con personas con discapacidad nos hemos dado cuenta enseguida de que la realidad supera con mucho la ficción, lo escrito por los eruditos de oficio, cuando no de pacotilla, que se han ocupado y preocupado más por su historial que por avanzar de verdad en la plena participación social de las personas que más necesitan algún tipo de ayuda o apoyo. Pero sólo eso ayuda y apoyo, porque tienen suficientes capacidades y habilidades como para encarar su vida de la forma que más les apetece.
Pero además, te das cuenta enseguida que todos somos susceptibles de precisar ayuda en algún momento de la vida ya sea por una enfermedad, lesión, accidente o simplemente por envejecimiento. Esta idea es la que más deberíamos desarrollar y tener en cuenta. ¿Quién no ha vivido momentos de menor capacidad para desplazarse, relacionarse, comunicarse, auto cuidarse? Y en todos esos momentos ¿hemos dejado de ser nosotros mismos?; ¿quizás pasamos a ser ciudadanos de segunda o tercera división?
La perspectiva personas en situación de discapacidad me agrada porque, además, pone el foco en la persona, en sus características, necesidades y expectativas, es decir, en lo mismo que todos los demás ciudadanos. Tenemos que ser capaces de organizarnos socialmente de manera que todos los socios, sean cuales sean sus necesidades, tengan las mismas oportunidades para desarrollarse en la vida de acuerdo con sus ideas, expectativas y retos.
Vistas así las cosas podemos establecer una especie de categorización de las situaciones de discapacidad que, lógicamente, van desde las situaciones de menor grado de autonomía personal a las de mayor grado. Unas personas necesitan más apoyos para poder desplazarse o comunicarse y otras, en cambio, una menor ayuda para comprender una información o, simplemente, percibir el entorno.
Este planteamiento de categorización de las situaciones de discapacidad es muy necesario cuando se pretende organizar recursos y actividades pues nos dan la medida de la previsión y provisión de todos lo necesario para que la cosa funcione de acuerdo con los objetivos y planteamientos previstos. Categorizamos para concretar y precisar las necesidades planteadas, nunca para jerarquizar personas o niveles de valía; se categorizan situaciones, necesidades, apoyos, nunca las personas: de eso ya se encargan algunos iluminados.
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